La nariz se encarga de importantes funciones, tales como el olfato, la modulación del habla, el acondicionamiento del aire inhalado y la protección contra agentes medioambientales.
Sin embargo, la rinitis es una enfermedad comúnmente infradiagnosticada e infratratada, a pesar de que su prevalencia está aumentando en los países occidentales, mermando la calidad de vida de los pacientes que la sufren. Son muchas las publicaciones que advierten de que un inadecuado tratamiento y control de esta patología puede conducir a complicaciones: sinusitis, disfunción de la trompa de Eustaquio, otitis media, disminución de la función cognitiva, hipoacusia, apnea del sueño e incremento de la propensión a sufrir asma.
Rinitis alérgica: ¿qué es?
La rinitis es un síndrome producido por la inflamación de la mucosa existente en las fosas nasales. De acuerdo a información del portal especializado Alergólogos en Mérida, es una inflamación inducida por un mecanismo inmunológico en respuesta a aeroalérgenos existentes en el ambiente, a los que el paciente está sensibilizado.
Normalmente la rinitis cursa con los siguientes síntomas: estornudos, prurito, rinorrea y congestión nasal. Cuando, además, se acompaña de afectación de las mucosas conjuntival, ótica o faríngea se denomina rinoconjuntivitis.
Incidencia de la rinitis entre la población
La rinitis es común entre la población, con una prevalencia del 20-25% en los países occidentales. No obstante, se calcula que el número de enfermos es mayor, ya que hay muchos que no acuden al experto en Alergología si los síntomas no son complicados.
Entre los niños la rinoconjuntivitis es la enfermedad alérgica más frecuente, siendo el primer motivo de consulta. Puede manifestarse antes de los dos años, pero su prevalencia aumenta a partir del tercer año, pudiendo presentarse en el 20% de los niños en edad pediátrica. Así, el 11,5% de niños menores de tres años presenta síntomas leves pero claros de Rinoconjuntivitis (RCJ), porcentaje que aumenta a 21,4% entre los 4 y los 7 años, y por encima del 27,2% al superar los 7 años de edad.
Clasificación de la rinitis alérgica
La rinitis solía clasificarse entre:
Rinitis estacional, cuando los síntomas típicos ocurrían solo en determinadas épocas del año.
- Rinitis perenne, con síntomas a lo largo de todo el año.
Sin embargo, expertos de la OMS han sugerido una nueva clasificación, según la duración de los síntomas:
- Rinitis intermitente, cuando los síntomas se presentan menos de 4 días a la semana o menos de 4 semanas consecutivas.
- Rinitis persistente, cuando los síntomas se mantienen más de 4 días a la semana durante más de 4 semanas.
Diagnóstico de la rinitis alérgica
El diagnóstico de la rinitis alérgica no siempre es fácil, sobre todo en los niños, por lo que es importante descartar otras patologías, tales como rinitis infecciosa e hipertrofia de adenoides.
Si, durante más de una hora, persisten los siguientes síntomas, sugiere diagnóstico de rinitis: rinorrea anterior acuosa, estornudos paroxísticos (repetitivos y seguidos), obstrucción nasal, prurito en la nariz y conjuntivitis (ocasionalmente).
Por otra parte, la rinitis vasomotora es más común en adultos, pero también puede darse en niños. Se trata de una hiperrespuesta nasal ante sustancias irritantes inespecíficas: olores intensos, el humo del tabaco, cambios de temperatura o humedad.
Causas de la rinitis alérgica
En niños, no todas las rinitis tienen su origen en una causa alérgica. En la población adulta se calcula que la proporción atribuible a atopia en pacientes diagnosticados de rinitis oscila entre un 12 a un 66%, con una media del 56%.
Muchos estudios han demostrado que la alergia es el factor de riesgo más importante para sufrir asma y rinitis en la infancia. Asimismo, en el hecho de padecer rinitis alérgica influyen parámetros genéticos y circunstancias medioambientales.
Síntomas de la rinitis: por qué se producen y qué ocasionan
Los tres síntomas principales de la rinitis son la rinorrea, la obstrucción nasal y los estornudos, que pueden aparecer de forma conjunta o puede no manifestarse alguno de ellos, así como su intensidad. En la rinitis alérgica, además, aparece prurito nasal y conjuntivitis:
- Obstrucción nasal
La obtrucción nasal tiene su origen en una vasodilatación y edema de mucosas, a nivel de los cornetes inferior y medio. La obstrucción nasal impide o dificulta el paso del aire por las fosas nasales, alterando, consecuentemente, la humidificación y filtrado apropiado del aire para una adecuada respiración. Asimismo, se anula la función nasal de creación de resistencias para el correcto llenado de los alvéolos pulmonares.
Por otra parte, la obstrucción nasal suele darse durante la noche, pero en formas severas también puede ocurrir durante el día, teniendo el paciente voz nasalizada.
- Rinorrea
Es, básicamente, la presencia de moco y secreción nasal, pudiendo drenar por los vestíbulos nasales (rinorrea anterior) o por las coanas (rinorrea posterior), que puede pasar más desapercibida y diagnosticarse por la presencia de tos, carraspeo o faringitis. En la rinitis alérgica la rinorrea suele ser acuosa (hidrorrea).
- Estornudos
Son un reflejo de defensa para eliminar las secreciones nasales con el alérgeno responsable de la rinitis. En la rinitis alérgica los estornudos son continuos (en salvas) y se acompañan de prurito nasal. En las formas más avanzadas se puede combinar con prurito ótico (de los oídos) y palatino (paladar). Cuando se le suma lagrimeo hablamos de rinoconjuntivitis y se socia a las rinitis alérgicas al polen y caspa de animales.







