Tal vez su nombre te sea algo complicado de entender a primera vista, pero es todo lo contrario. El equipo de especialistas del portal alergólogos en Mérida te lo explica a continuación. Los antihistamínicos son medicamentos que tratan los síntomas de la alergia. Cuando se toman por vía oral, pueden ser comprimidos, píldoras masticables, pastillas o administrarse en forma líquida.
Los antihistamínicos inhiben los efectos de la histamina, una sustancia activa del propio organismo que es clave en la reacción del sistema inmunológico ante los alérgenos. Se indican en diversas situaciones clínicas, incluyendo:
Enfermedades alérgicas:
Rinitis.
Desmatosis.
Dermatitis atópica.
Dermatitis de contacto.
Conjuntivitis alérgica.
Reacción de hipersensibilidad a medicamentos.
Reacciones leves a transfusiones de sangre.
Urticaria.
Enfermedades no alérgicas:
Urticaria crónica idiopática.
Vértigo.
En las enfermedades alérgicas, la histamina y otras sustancias son secretadas en los mastocitos, basófilos y otras células. La histamina se une y activa receptores específicos, causando vasodilatación, permeabilidad endotelial y estimulación de los nervios sensoriales, entre otros fenómenos. Estas acciones se manifiestan finalmente en los signos y síntomas característicos de la alergia, entre otros:
Estornudos.
Rinitis.
Rinorrea (goteo nasal).
Eritema.
Prurito.
Los antihistamínicos orales suelen proporcionar alivio cuando se presentan estos síntomas, todos ellos relacionados con la respuesta precoz a la histamina. Los síntomas de obstrucción nasal son característicos de la respuesta alérgica tardía y el alivio que proporcionan estos medicamentos en ese contexto es mínimo.
Cómo pueden ayudar los antihistamínicos
Los antihistamínicos pueden tratar diversos síntomas de alergia:
Goteo nasal, estornudos y picor en la nariz.
Inflamación de los conductos nasales.
Habones y otras lesiones cutáneas.
Picor ocular y lagrimeo.
Cómo se toman los antihistamínicos
Los antihistamínicos se toman de diferente forma en función de los síntomas y las características del paciente:
Cada día, para controlar los síntomas.
Solo cuando los síntomas se presentan.
Antes de estar expuesto a las sustancias que causan la alergia (mascotas o ciertas plantas), si asi lo indica nuestro alergólogo, aunque la mejor estrategia siempre es evitar el contacto con el alérgeno.
¿Qué antihistamínico es el mejor para mí?
Algunos antihistamínicos ejercen sus efectos durante 4-6 horas, mientras que otros pueden mantener su acción entre 12 y 24 horas.
Algunos antihistamínicos se combinan con descongestivos, unos medicamentos que contribuyen a secar las vías nasales.
Pregunta a tu médico qué tipo de antihistamínico y qué dosis es la mejor para tu caso. Asegúrate de comprender bien cómo emplearlos y la frecuencia con la que deberás tomarlos. Lee el prospecto con atención y pregunta a tu farmacéutico si te surgen dudas.
Algunos antihistamínicos provocan somnolencia, otros no.
No consumas alcohol mientras tomas antihistamínicos.
Otras recomendaciones sobre estos medicamentos:
Almacena los antihistamínicos a temperatura ambiente, alejados del calor, de la luz directa y de la humedad.
No los congeles.
Mantén todos tus medicamentos en lugares a los cuales los niños no tengan acceso.
Efectos secundarios
Los antihistamínicos son medicamentos seguros en adultos, y muchos de ellos se emplean también con seguridad en niños de dos años o más.
Si estás dando el pecho o estás embarazada, habla con tu médico sobre la seguridad de los antihistamínicos en tu situación, como lo harías con cualquier medicamento.
Debes tomar precauciones especiales al usar antihistamínicos en las siguientes circunstancias:
Si padeces glaucoma.
Si padeces hiperplasia benigna de próstata u otras alteraciones del tracto urinario.
Si padeces epilepsia.
Si se te ha diagnosticado hipertiroidismo.
Si se te ha diagnosticado alguna enfermedad cardiovascular o hipertensión.
Si tienes diabetes.
Entre los efectos secundarios de los antihistamínicos pueden presentarse:
Mareos.
Sequedad de boca.
Ansiedad o irritabilidad.
Alteraciones de la visión.
Pérdida del apetito.
Ponte en contacto con tu médico si notas la nariz irritada, sangras o experimentas síntomas nasales diferentes, si tus síntomas de alergia no mejoran o si tienes problemas para tomar los antihistamínicos que te han recetado.







